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Mostrando entradas de junio, 2012

Navegando con bandera de pendejo, o 'No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre'.

"Botas y figura, hasta la sepultura".

No fue por su propio mérito que alguien como Fox pudo llegar a la presidencia de México.

No fue su figura arrancherada, ni su experiencia al servicio de la transnacional más tranzaccional del mundo, ni por un encanto que -ya lo vemos- al lado de EPN nada puede hacer.

Fue la necesidad del cambio, y la necedad del tricolor que, pretendiendo embaucar, resultó el máximo perdedor en la contienda del 2000. Preparando la transición, echó a la arena a un gallo más bien pardo y gris, de quien nadie guarda memoria. Fue un sexenio muerto, y para muestras basta el ver cómo Salinas sigue vigente mientras en Doctor Zedillo sigue haciendo de las suyas, dando clases en universidades extranjeras y cobrando en dólares.

Y aunque navegue con bandera de pendejo, Fox no lo es.

Está conciente del papel histórico que le tocó desarrollar -y también de los papelones históricos que interpretó, nomás de pura puntada- ya estando en la silla presidencial. Claro que …

Skype.

¿Alguien más ha notado que desde el momento en que fue comprado por la Micro$oft, el Skype se volvió una mierda?
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Nam stat fua cuiq~ dies, breue et irreparabile tempus.

Entre Hostel y Wrong turn: 'Jue ming pai dui' o '¡Queremos ver sangre!'

'Invitation only', como se le llamó en inglés, es otra de esas películas orientales donde la tortura y el gore están al máximo, salpimentados con un argumento risible. Tan risible, que bien pudiera darse en la realidad, sobre todo en países que nos suenan tan extrañamente lejos a pesar de estar aquí nomás, a la vuelta de la esquina.
Una trama simple: un chofer es invitado por uno de sus patrones a una fiesta super-exclusiva. El chofer argumenta que no tiene apenas ropa decente para asistir, y su jefe accede a pagar todo lo que necesite con tal de que él asista al festejo.
Se cree soñado, y encuentra a otros 3 que comienzan por representar papeles de gente adinerada, a pesar que sus gestos inmediatamente los diferencial del resto de los asistentes.
El juego es aquí huir hasta donde sea posible, antes de caer en las garras de dos enmascarados que los atarán en una silla, para torturalos frente a un público de ricachones aburridos de todo, quienes 'lo tienen todo'. La cá…

Debí asistir a más orgías [I]

I wish I'd gone to more orgies!
Präeambulum.

A los fanas de los Simpson, esta frase les resultará más que conocida. Aparece en el episodio 'El padre, el hijo y la santa estrella invitada' [The Father, the Son, and the Holy Guest Star], dicha por uno de los soldados romanos retratados en el cómic con las vidas de los santos, que un irreconocible Bart lee con fruición.

Y es precisamente bajo este signo que intentaré dirimir los porqués de esta crisis 'de los 40' llegada antes de tiempo, y los intentos -desafortunados, pero a fin de cuenta, válidos- que hago por salir del atolladero.

No puedo decir que comienza, sino más bien, se manifestó el año pasado, desde el mes de octubre. Fue una etapa más bien curiosa, cuando mi hija comenzó con un miedo terrible a asistir al kinder. Cuando la inscribimos en agosto del año pasado, no hubo crisis ni malestar alguno. Gustosa se relacionó con sus nuevos compañeros, con la maestra, se adaptó de una manera inmediata al proceso, y to…

Nosotros los mayas, ustedes los gringos.

Apocalypto es una película que sigue gustándome, a pesar de lo desmadrado de su estructura.

Si la Guerra Florida era tan monstruosa como lo relatan los historiadores de la Conquista, Gibson se quedó corto, aunque da una idea muy buena de lo que debió ser aquel festín inimaginable de sangre.

Se cuenta que en alguna ocasión especial fueron sacrificados 10,000 prisioneros. Y todos en un par de semanas, es decir, aquello funcionaba como más tarde sólo lo harían los efectivísimos campos de exterminio nazis.

Y si Gibson arremetió en sus borracheras contra los judíos, no menos es cierto que después de ver Apocalypto quedan ganas de mentársela a esos españoles burócratas que exigen la carta de visita. Los muy hijos de puta.

Pero, bueno, vayamos a lo que nos atañe.

Si la sangre horroriza, hay una escena que me sigue dejando los pelos de punta. Es en el momento de los sacrificios humanos. Cuando al último sacrificado le arrancan el corazón, para después asarlo a las brasas, y esto justo antes …

The hours.

Todo sucede en su justo momento. Nunca antes ni después.

Por ello es que no me acongojo por lo libros que no he leído, o por las películas que no veré -aunque me gusta ceder a la melancolía, y saber que las cosas pudieron ser de mil formas distintas, y existirían otros mil 'yos' distintos de esto que soy.

Si la actuación de esa mujer increíble que es la Kidman fue la más floja del filme, esto sirvió para que los otros dos personajes resaltaran tanto, que terminamos creyendo lo que actúan.

A Kidman le faltó un poco más de carácter. La vemos adormecida, como en aquella escena donde fuma mariguana con el Cruise, en "Eyes wide shut". El problema no es tanto que también acá fuma un carrujito de yerba, sino más bien que los ambientes y los guiones eran incluso antagónicos. Mientras con Kubrick la mariguana es un pequeño lujo que sirve para afianzar eso que está perdiéndose por la rutina irremediable -la complicidad en los actos prohibidos- en Las horas el cigarro funciona…